El hito regulatorio más destacado del año es la aprobación de la Directiva (UE) 2026/470, conocida popularmente como el paquete Ómnibus. Esta norma introduce una simplificación masiva en las obligaciones de reporte de la Directiva de Presentación de Información sobre Sostenibilidad (CSRD) y en la Directiva de Diligencia Debida (CSDDD).

  • Reducción del 70% en los puntos de datos: Los indicadores de reporte de los estándares ESRS se reducen de más de 1.000 a aproximadamente 320. Esto supone una drástica reducción en la carga documental para los departamentos de RSC.

  • Elevación drástica de umbrales para la CSDDD: La normativa de diligencia debida en la cadena de suministro ahora solo afectará de forma directa a empresas con más de 5.000 empleados y un volumen de negocio superior a los 1.500 millones de euros, excluyendo temporalmente a miles de medianas empresas que inicialmente iban a ser reguladas.

  • La doble materialidad sigue siendo el eje: A pesar del alivio cuantitativo, las compañías obligadas deben mantener un riguroso análisis de doble materialidad (evaluando tanto el impacto financiero de los riesgos ambientales como el impacto de la propia empresa en el entorno).