Una tubería rota, una riada o una lluvia torrencial pueden convertir una vivienda en una zona de riesgo en pocos minutos. Cortar los suministros puede evitar un accidente, pero acercarse al cuadro eléctrico o manipular un aparato cuando el suelo ya está mojado puede resultar todavía más peligroso.

El primer impulso suele ser salvar muebles, desenchufar electrodomésticos o bajar los interruptores del cuadro. Sin embargo, cuando el agua ya ha entrado en casa, la prioridad no son los bienes: es salir de la zona afectada sin tocar enchufes, cables ni aparatos.

La electricidad solo debe cortarse desde un lugar seco

Si existe un aviso de inundación y todavía se puede actuar con seguridad, conviene desconectar la electricidad, cerrar el gas y cortar el agua antes de abandonar la vivienda. Es la recomendación de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, que aconseja cerrar las tomas principales al evacuar una casa.

La situación cambia si el agua ya rodea el cuadro eléctrico. No hay que atravesar una zona inundada para bajar el interruptor general, ni tocarlo con las manos o los pies mojados. En ese caso, se debe salir, impedir que otras personas entren y avisar al 112, a la distribuidora o a un electricista autorizado.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades advierten de que tampoco se debe conectar o desconectar un aparato mientras se permanece sobre agua acumulada. El suministro no debería restablecerse hasta que un profesional haya revisado la instalación.

Que una pared, un enchufe o una regleta parezcan secos no garantiza que lo estén por dentro. El agua puede haber alcanzado las cajas de conexión, el cableado, los diferenciales o los magnetotérmicos. Encender la luz para “comprobar si funciona” es precisamente una de las pruebas que deben evitarse.

Qué hacer con el gas si hay agua o se percibe olor

Si la llave general del gas está accesible desde una zona seca, puede cerrarse antes de evacuar. Si se percibe olor a gas o se escucha un escape, no se deben accionar interruptores, timbres ni aparatos eléctricos. Tampoco hay que encender cerillas, fumar o utilizar el teléfono dentro de la vivienda.

Nedgia recomienda abrir puertas y ventanas, cerrar la llave general y las de los aparatos y contactar con el servicio de urgencias desde un lugar seguro. Si el agua, el barro o los daños estructurales dificultan estas operaciones, lo prudente es salir inmediatamente y llamar desde el exterior.

Una caldera, un calentador o una cocina de gas que hayan quedado parcialmente sumergidos no deben ponerse en marcha por cuenta propia. El agua puede dañar las válvulas, los controles de seguridad y los sistemas eléctricos del aparato. La Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de Estados Unidos recomienda que los equipos mojados sean examinados por un profesional y que los componentes de seguridad que hayan permanecido bajo el agua se sustituyan cuando corresponda.

Un electrodoméstico mojado no se arregla dejándolo secar

No basta con esperar varios días y volver a enchufar la lavadora, el lavavajillas o el frigorífico. Aunque la carcasa esté seca, el barro y la humedad pueden permanecer en motores, placas electrónicas, aislamientos y conexiones internas. El aparato podría funcionar al principio y provocar después una derivación, un incendio o una descarga.

Tampoco conviene utilizar secadores, estufas o alargadores para acelerar el proceso. Un servicio técnico debe determinar si el electrodoméstico puede limpiarse y repararse o si debe sustituirse. Secar por fuera no convierte un aparato inundado en un aparato seguro.

Si el frigorífico no se ha mojado, pero ha dejado de funcionar por el corte eléctrico, lo mejor es mantener las puertas cerradas. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición indica que, en esas condiciones, el frigorífico puede conservar los alimentos por debajo de 5 ºC durante unas cuatro horas. Un congelador cerrado puede mantener la temperatura entre 24 y 48 horas. Superados esos tiempos, los alimentos perecederos deben revisarse y, si existen dudas, desecharse.

La regla es distinta cuando los alimentos han estado en contacto con el agua de la inundación. Esa agua puede contener aguas residuales, productos químicos y microorganismos, por lo que no deben consumirse alimentos alcanzados por ella, aunque permanezcan dentro de envases de cartón, plástico o recipientes abiertos.

Antes de retirar los aparatos dañados, conviene fotografiar la vivienda, cada electrodoméstico y su placa de características. También deben guardarse facturas, presupuestos y justificantes de cualquier reparación urgente. El Consorcio de Compensación de Seguros pide conservar los restos de los bienes para que los examine el perito o, si no es posible, fotografiarlos antes de retirarlos.

El orden importa: primero salir del peligro, después cortar los suministros si puede hacerse sin riesgo y, por último, valorar los daños. Una televisión o una lavadora pueden sustituirse. Una descarga eléctrica no concede una segunda oportunidad.