El mercado mayorista llegó a marcar 0 €/MWh durante dos horas de ayer, viernes 18 de septiembre, pero también registró un máximo de 228,78 €/MWh. La diferencia resulta espectacular, aunque no se traslada íntegramente al recibo de los hogares.
El precio de la luz del 18 de septiembre dejó una de esas jornadas difíciles de resumir con una sola cifra. Mientras que durante dos horas la electricidad se negoció a 0 €/MWh en el mercado mayorista, en otro momento del día llegó a alcanzar los 228,78 €/MWh.
La media diaria quedó situada en 124,78 €/MWh, según los datos publicados por el Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE). Supone un descenso del 2,1% respecto a los 127,41 €/MWh del jueves, aunque ese promedio oculta una enorme diferencia entre los distintos momentos de la jornada.
Hay un matiz importante: los 228,78 €/MWh corresponden al máximo oficial registrado en los intervalos de negociación de 15 minutos. Si se observa el promedio por horas completas, la franja más cara fue la comprendida entre las 8.00 y las 9.00, con 209,42 €/MWh.
El precio de la luz del 18 de septiembre, hora a hora
La caída comenzó antes del mediodía. Entre las 11.00 y las 12.00, la electricidad costó 3,92 €/MWh; en la hora siguiente bajó hasta 1,08 €/MWh y, entre las 13.00 y las 14.00, quedó reducida a solo 0,14 €/MWh.
El mínimo llegó entre las 14.00 y las 16.00, cuando el mercado marcó exactamente 0 €/MWh durante dos horas consecutivas. Después, entre las 16.00 y las 17.00, el precio continuó prácticamente pegado al suelo, con 0,31 €/MWh.
La situación cambió por completo al desaparecer la producción solar. A primera hora de la mañana ya se habían superado los 200 €/MWh y, durante la noche, el precio volvió a acercarse a ese nivel.
Este comportamiento suele producirse cuando una elevada generación renovable coincide con una demanda reducida. La abundancia de electricidad durante las horas solares presiona los precios a la baja. Al anochecer, esa producción desaparece y deben entrar otras tecnologías con costes más elevados.
Un precio cero no convierte la factura en gratuita
Que el mercado mayorista marque 0 €/MWh no significa que los consumidores puedan encender los electrodomésticos gratis. Esa cifra representa únicamente el precio de la energía negociada en el denominado pool eléctrico.
El recibo también incorpora peajes de transporte y distribución, cargos regulados, servicios de ajuste, margen de comercialización, alquiler del contador e impuestos. Además, la tarifa regulada o PVPC cuenta desde 2024 con una nueva metodología que incorpora progresivamente referencias de los mercados a plazo para reducir su exposición a las oscilaciones diarias, como explica Red Eléctrica en su información oficial sobre el PVPC.
Una comparación ayuda a entenderlo. Un aparato con una potencia de 2 kW funcionando durante una hora consumiría 2 kWh. Con el máximo mayorista de 228,78 €/MWh, esa energía representaría aproximadamente 0,46 €. En las horas a cero, ese componente sería de 0 €, pero el consumo seguiría generando otros costes en la factura.
¿Quién puede aprovechar las horas baratas?
Las variaciones afectan principalmente a los hogares acogidos al PVPC y a los consumidores con contratos indexados. Aun así, el precio que pagan no reproduce exactamente los movimientos de OMIE.
Quienes tengan contratada una tarifa fija en el mercado libre no notarán de manera inmediata ni la caída hasta cero ni la subida por encima de los 200 €/MWh. Su precio permanecerá sujeto a las condiciones pactadas con la comercializadora hasta la revisión o renovación del contrato.
Para comprobar cuánto cuesta realmente consumir electricidad en cada hora, resulta más útil consultar el precio oficial del PVPC publicado en ESIOS que quedarse únicamente con la cotización mayorista.
Desplazar la lavadora, el lavavajillas o la carga del vehículo eléctrico hacia las horas centrales puede permitir cierto ahorro a los consumidores con precios variables. Sin embargo, el precio de la luz del 18 de septiembre también demuestra lo fácil que resulta confundir dos conceptos distintos: una electricidad que vale cero en el mercado mayorista y una factura doméstica que nunca llega a desaparecer.