La compañía australiana Carnegie Clean Energy ultima las primeras pruebas de su sistema CETO en aguas de Vizcaya. El proyecto permitirá evaluar una tecnología que aprovecha el movimiento de las olas para generar electricidad renovable y que prevé conectarse a la red en 2027.

La energía undimotriz en España se prepara para dar un nuevo paso con el desarrollo de un innovador sistema submarino capaz de transformar el movimiento de las olas en electricidad. La empresa australiana Carnegie Clean Energy avanza en los preparativos para probar su tecnología CETO en las instalaciones de la Biscay Marine Energy Platform (BiMEP), situadas frente a la costa de Vizcaya, en el País Vasco.

El proyecto constituye una nueva apuesta por las energías renovables marinas y pretende demostrar la viabilidad técnica de un sistema de generación eléctrica que funciona bajo la superficie del mar.

La compañía ha completado la fabricación en el País Vasco de uno de los componentes fundamentales de su tecnología, denominado CETO Buoyant Actuator, un dispositivo flotante sumergido que permite aprovechar la energía del oleaje.

Las primeras operaciones en el mar servirán para evaluar el comportamiento del equipo y preparar su posterior conexión a la red eléctrica, prevista para 2027.

¿Qué es la energía undimotriz y cómo funciona?

La energía undimotriz es una fuente renovable que aprovecha el movimiento de las olas del mar para producir electricidad.

A diferencia de la energía eólica marina, que utiliza aerogeneradores impulsados por el viento, los sistemas undimotrices capturan la energía mecánica generada por el oleaje.

Existen diferentes tecnologías para conseguirlo, desde dispositivos flotantes instalados en superficie hasta estructuras submarinas que aprovechan los movimientos del agua.

El sistema CETO desarrollado por Carnegie Clean Energy utiliza una boya completamente sumergida y anclada al fondo marino.

El movimiento de las olas provoca desplazamientos en el dispositivo, que se transforman en energía aprovechable mediante mecanismos de conversión.

Una de las particularidades de esta tecnología es que sus principales componentes funcionan bajo el agua, lo que reduce su impacto visual sobre el paisaje costero.

Sin embargo, operar en un entorno submarino también plantea desafíos relacionados con la corrosión, el mantenimiento, los temporales y los costes de instalación.

Vizcaya se convierte en escenario de las nuevas pruebas de energía marina

Las instalaciones de BiMEP, situadas frente a la costa vasca, serán el escenario de las pruebas del sistema CETO.

Esta plataforma está especializada en la investigación y demostración de tecnologías destinadas al aprovechamiento energético del mar.

Su infraestructura permite que empresas y centros de investigación prueben dispositivos de generación eléctrica en condiciones reales de oleaje.

Para el proyecto de Carnegie, la localización ofrece la posibilidad de comprobar cómo responde su tecnología a las condiciones del Cantábrico.

El objetivo no es únicamente verificar que el sistema puede producir electricidad, sino también evaluar los procedimientos de transporte, instalación, mantenimiento y operación.

Estos aspectos resultan fundamentales para determinar si una tecnología experimental puede evolucionar hacia instalaciones comerciales.

Carnegie completa la fabricación de un componente esencial de CETO

Uno de los avances más recientes del proyecto ha sido la finalización de la fabricación del actuador flotante CETO Buoyant Actuator.

El dispositivo se ha construido en tres módulos independientes para facilitar su transporte por carretera hasta las instalaciones portuarias.

Una vez allí, los componentes serán ensamblados antes de trasladar la estructura a su emplazamiento marítimo.

La primera fase de despliegue permitirá analizar su comportamiento hidrostático y comprobar la seguridad de las operaciones de remolque.

También se instalarán elementos iniciales del sistema de fondeo, necesarios para mantener el dispositivo en su posición durante las pruebas.

Carnegie ha realizado ensayos de compatibilidad y ensamblaje de los módulos de conversión energética, conocidos como Power Take-Off (PTO), y de los componentes eléctricos.

La empresa destaca que estos elementos están diseñados para poder retirarse y sustituirse, facilitando las labores de mantenimiento sin necesidad de desmontar completamente el dispositivo.

La conexión a la red eléctrica está prevista para 2027

El calendario del proyecto contempla diferentes etapas antes de alcanzar la generación eléctrica conectada a la red.

Tras completar las primeras operaciones marítimas, Carnegie continuará con el montaje del sistema de conversión de energía y las pruebas técnicas en tierra.

El despliegue del sistema CETO completo está previsto para la primavera de 2027, momento en el que también se contempla su conexión a la red eléctrica.

La compañía ha reconocido que el desarrollo ha experimentado retrasos respecto a las previsiones iniciales.

Entre las dificultades identificadas figuran los problemas propios de la fabricación de una tecnología pionera, los ajustes de ingeniería y determinadas incidencias en la cadena de suministro.

Estos contratiempos muestran la complejidad de trasladar los desarrollos de laboratorio a instalaciones energéticas que deben funcionar en condiciones reales.

El potencial de la energía de las olas en España

España dispone de una extensa fachada marítima y de zonas con condiciones favorables para el aprovechamiento energético del oleaje.

La costa atlántica y el litoral cantábrico presentan un interés especial para el desarrollo de tecnologías undimotrices debido a sus características oceanográficas.

A diferencia de la energía solar, cuya producción se concentra durante las horas de luz, la energía de las olas puede estar disponible tanto de día como de noche.

Además, el comportamiento del oleaje puede presentar cierta capacidad de previsión, lo que facilitaría su integración en sistemas eléctricos con una elevada presencia de renovables.

No obstante, la generación undimotriz depende de las condiciones marítimas y no constituye una fuente de producción constante.

Su desarrollo comercial todavía debe superar importantes barreras tecnológicas y económicas.

Entre ellas destacan el coste de los dispositivos, las dificultades de mantenimiento en el mar y la necesidad de demostrar su fiabilidad durante periodos prolongados.

¿Puede la energía undimotriz complementar a la solar y la eólica?

La diversificación de las fuentes renovables constituye uno de los grandes desafíos de la transición energética.

España ha desarrollado una importante capacidad de generación solar y eólica, pero continúa necesitando tecnologías que contribuyan a gestionar la variabilidad de la producción eléctrica.

La energía undimotriz podría complementar estas fuentes aprovechando un recurso natural diferente.

Su contribución dependerá de que los nuevos dispositivos consigan producir electricidad de forma competitiva y mantener costes de operación asumibles.

En este contexto, proyectos demostrativos como el de Carnegie en Vizcaya resultan relevantes porque permiten obtener datos reales sobre rendimiento, resistencia y necesidades de mantenimiento.

La información recogida durante las pruebas será esencial para valorar posibles desarrollos comerciales.

El País Vasco refuerza su papel en la innovación energética marina

El desarrollo del sistema CETO también pone de manifiesto la importancia de las infraestructuras de ensayo y de la industria local en la innovación energética.

La fabricación de componentes en el País Vasco y la utilización de BiMEP permiten vincular el proyecto con actividades de ingeniería, fabricación industrial y servicios especializados.

La experiencia adquirida puede contribuir a desarrollar capacidades tecnológicas aplicables a futuros proyectos de energías marinas.

Aunque la energía undimotriz todavía se encuentra lejos del nivel de implantación de la solar fotovoltaica o la eólica, el avance de sistemas como CETO representa una oportunidad para investigar nuevas formas de generación eléctrica renovable.

La prueba en aguas de Vizcaya será un paso importante para comprobar si esta tecnología submarina puede avanzar hacia una explotación comercial y contribuir, en el futuro, a diversificar el sistema energético español.

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