¿Pagas demasiada potencia? El gasto de la luz que muchos hogares pueden reducir
La potencia contratada es uno de esos conceptos que aparecen todos los meses en el recibo y que muchos consumidores pagan sin detenerse a mirarlo. A diferencia de la energía consumida, esta parte de la factura sigue corriendo aunque la vivienda esté vacía. Ajustarla puede rebajar el gasto fijo, pero hacerlo a ojo también puede provocar que el suministro se corte cuando coinciden el horno, la lavadora y el aire acondicionado.
Potencia y consumo no son lo mismo
La diferencia se entiende mejor con una carretera. La potencia, medida en kilovatios (kW), sería la anchura disponible para que funcionen varios aparatos al mismo tiempo. El consumo, medido en kilovatios hora (kWh), sería la distancia recorrida. Una casa puede consumir poco a lo largo del mes y, sin embargo, necesitar bastante capacidad durante unos minutos si conecta varios equipos potentes a la vez.
En los suministros domésticos con tarifa de acceso 2.0 TD se pueden contratar dos valores: uno para el periodo punta, de 8.00 a 24.00 horas de lunes a viernes, y otro para el valle, de 0.00 a 8.00 horas y durante los fines de semana y festivos nacionales. La CNMC explica esta posibilidad de elegir dos potencias, que puede resultar útil para quien concentra por la noche la recarga del coche eléctrico u otros usos intensivos.
Cómo saber si te sobra potencia eléctrica
La primera pista está en la propia factura. La potencia contratada figura junto a las máximas demandadas durante el último año en cada periodo horario. No es una cortesía de la compañía: el modelo oficial de factura publicado en el BOE obliga a incluir esa información.
Si un hogar paga 5,75 kW y su mayor registro anual se queda claramente por debajo, existe un margen que merece ser estudiado. Eso no significa que deba rebajarse el contrato hasta igualarlo milimétricamente. El dato recoge el pasado, no una reforma futura, la llegada de un coche eléctrico o un cambio en el número de personas que viven en la casa. Además, los contadores inteligentes admiten ciertos excesos breves antes de interrumpir el suministro.
Conviene revisar un año completo para incluir tanto el uso del aire acondicionado como el de la calefacción eléctrica. También se puede escanear el código QR del recibo y acceder a “Entiende tu factura” y al comparador oficial de la CNMC. Sumar simplemente la potencia nominal de todos los electrodomésticos suele llevar a contratar de más, porque rara vez funcionan todos a máxima capacidad y al mismo tiempo.
Cuánto se ahorra al reducir un kilovatio
No existe una cifra universal: depende del contrato y, sobre todo, del precio que la comercializadora aplique al término fijo. Pero sí es posible aislar la parte regulada y hacer una comparación propia con los valores vigentes en 2026.
Para la tarifa doméstica 2.0 TD, los peajes de transporte y distribución y los cargos del sistema eléctrico suman 27,704413 euros por kW y año en el periodo punta y 0,725423 euros en el valle. Por tanto:
- Reducir 1 kW en ambos periodos recorta 28,43 euros al año en peajes y cargos.
- Pasar de 5,75 a 4,60 kW en los dos periodos supone 32,69 euros menos al año en esa parte regulada.
Ambas cantidades son anteriores a impuestos y no incluyen el precio adicional que pueda cobrar cada comercializadora. El ahorro final puede ser mayor —o diferente— según la oferta. De hecho, FACUA advirtió en un análisis de 18 tarifas que algunas ofertas del mercado libre compensaban un precio atractivo de la energía encareciendo el término de potencia hasta un 110% frente a la referencia utilizada por la asociación.
El problema no es menor. En 2023, FACUA estimó en cerca de 1.000 millones de euros lo que las familias abonaban anualmente por kilovatios que no necesitaban. No es una medición actualizada a 2026, pero sí una señal de la dimensión que puede alcanzar un pequeño exceso repetido en millones de recibos.
Cuándo no conviene bajar
Si el interruptor de control salta con frecuencia, reducir más sería mala idea. También hay que pensarlo dos veces si se prevé instalar aerotermia, cocina de inducción, un punto de recarga o nuevos equipos eléctricos. La vivienda habitual de una familia y un apartamento que pasa semanas vacío no necesitan el mismo margen.
Tampoco es obligatorio fijar el mismo valor en los dos periodos. Un hogar puede mantener más capacidad durante la noche y los fines de semana y rebajarla durante el día, siempre que sus rutinas lo permitan. La enorme diferencia entre los costes regulados de ambos tramos hace que esa opción merezca una simulación específica.
Cuatro pasos antes de solicitar el cambio
- Reúne las facturas de los últimos doce meses y anota los máximos de los periodos punta y valle.
- Identifica qué aparatos potentes utilizas simultáneamente y qué incorporaciones tienes previstas.
- Pide a la comercializadora una simulación por escrito. La pregunta concreta es: «¿Cuánto pagaré al año por el término fijo con estos kW en cada periodo, incluidos impuestos, margen comercial y coste del cambio?».
- Conserva la confirmación y comprueba el nuevo valor en el siguiente recibo.
El trámite se solicita a la comercializadora, que lo comunica a la distribuidora. Conviene acertar a la primera: la modificación puede tener coste y recuperar después los kilovatios eliminados suele resultar más caro que bajarlos.
Antes de reducir la potencia contratada, la decisión sensata no es buscar una cifra estándar en internet, sino enfrentar el máximo realmente utilizado con el margen que necesita esa vivienda. Si la diferencia es estable durante todo el año, el ajuste permite ahorrar de forma permanente, incluso en los meses en los que apenas se enciende una bombilla.