El sector energético español vive una jornada de máxima intensidad. El mercado ya pone la vista en la próxima presentación de resultados  de Repsol. La escalada bélica en Oriente Próximo y el bloqueo intermitente del Estrecho de Ormuz han reconfigurado el tablero financiero, impulsando los márgenes de las grandes petroleras y gasistas en un contexto de precios del crudo al alza.  Por eso mismo, el  interés de los inversores hacia  compañías con mayor exposición directa a los hidrocarburos, como son Repsol y Naturgy está en alza

La crisis de Irán: motor de beneficios extraordinarios

La tensión geopolítica en el Golfo Pérsico ha provocado que el Brent se consolide en niveles elevados. El papel de Irán y las amenazas sobre el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del consumo mundial de petróleo y una parte vital del Gas Natural Licuado (GNL), han generado un «efecto escasez» que beneficia directamente las cuentas de resultados de las petroleras.

  • Repsol: Se espera que la compañía aproveche los elevados márgenes de refino y la revalorización de sus inventarios.
  • Naturgy: La volatilidad en el precio del gas, acentuada por la inestabilidad de las rutas de suministro, coloca a la gasista en una posición de dominio en el mercado europeo.

El debate de los ‘Windfall Profits’ y la presión fiscal

Este escenario de beneficios caídos del cielo o windfall profits no ha pasado desapercibido para los reguladores. El Gobierno de España, en sintonía con otros países de la Unión Europea, ya baraja la extensión y el endurecimiento de los impuestos especiales a las energéticas.

«Resulta éticamente complejo justificar beneficios récord que derivan directamente de una crisis bélica y del encarecimiento de la energía para las familias», señalan fuentes próximas al Ejecutivo.

La propuesta de gravar estos beneficios extraordinarios busca financiar medidas de alivio para los consumidores, quienes sufren el impacto directo del cierre de rutas comerciales en Oriente Medio. La sombra de esta nueva carga fiscal será, sin duda, una de las preguntas clave a las que deberá responder Josu Jon Imaz en la próxima conferencia con analistas de Repsol.

¿Lograrán las petroleras convencer al mercado de que estos beneficios son sostenibles o se verán mermados por la inminente ofensiva fiscal del Gobierno? La respuesta llegará en las próximas semanas