El cumplimiento de las metas de almacenamiento subterráneo obliga a mantener una alta intensidad de importaciones de gas natural licuado en un contexto de estrechez de oferta global.
Las proyecciones de balance energético para el sistema europeo indican que el continente deberá mantener la descarga continua de decenas de buques metaneros cada mes para situar sus depósitos de gas natural licuado (GNL) en los niveles de seguridad fijados por las normativas comunitarias antes del inicio de la campaña de calefacción invernal.
Competencia por el mercado spot internacional
El requerimiento de buques metaneros sitúa a las comercializadoras europeas en una directa competencia con los compradores asiáticos por la contratación de cargamentos en el mercado spot. Esta demanda sostenida presiona los fletes marítimos y mantiene elevados los índices de precios del hidrocarburo en las principales plazas de negociación.
La importancia de las plantas de regasificación españolas
En este contexto, la infraestructura de la Península Ibérica desempeña un papel estructural decisivo. Con la mayor capacidad de regasificación y almacenamiento de GNL de toda la Unión Europea, las terminales españolas actúan como elemento estabilizador para la recepción de buques y la eventual reexportación de gas hacia el resto del continente.
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