El ciclo eco suele gastar menos agua y electricidad con una carga completa y suciedad normal, pero un programa rápido puede registrar un consumo total inferior si lava menos, trabaja con vajilla poco sucia o prescinde del secado.
Elegir el programa más corto del lavavajillas parece una forma lógica de ahorrar electricidad. Si la máquina termina antes, debería consumir menos. Sin embargo, el tiempo no es el único factor: buena parte de la energía se utiliza para calentar el agua y un ciclo rápido puede necesitar más temperatura, presión y caudal para conseguir en pocos minutos lo que el eco hace lentamente.
Como regla general, el programa eco es el más eficiente para una carga completa con suciedad normal. Trabaja a menor temperatura y alarga las fases de remojo y lavado para compensarlo. El normal o automático ofrece más margen frente a los restos adheridos, mientras que el rápido está pensado para platos y vasos poco sucios o recién utilizados.
La diferencia puede ser considerable. La OCU ha comparado los programas eco y normal de 600 lavavajillas y calcula que el eco consume, de media, 0,45 kWh y 4,5 litros de agua menos por ciclo. A cambio, tarda aproximadamente 63 minutos más y puede ofrecer resultados algo peores en ollas, sartenes o recipientes de plástico.
En una vivienda que utilice el aparato cuatro veces por semana, la diferencia equivaldría a unos 94 kWh y 930 litros de agua al año. El ahorro económico dependerá del precio de la electricidad y del agua, pero las cifras desmontan una idea bastante extendida: una hora adicional de funcionamiento no significa necesariamente una hora más de consumo elevado.
Cuando el programa rápido parece el más barato
Algunos manuales muestran ciclos rápidos con un consumo total inferior al del eco. Esto no significa que sean más eficientes al realizar el mismo trabajo. Pueden tratar una carga más ligera, utilizar menos fases, prescindir de parte del secado o estar diseñados únicamente para suciedad reciente.
Una guía oficial de Whirlpool permite comprobarlo. En ese modelo, el programa eco dura tres horas y cuarenta minutos, utiliza 9,5 litros de agua y consume 0,83 kWh. El ciclo de una hora emplea 10,5 litros y 1,20 kWh. El eco reduce, por tanto, aproximadamente un 31% el gasto eléctrico frente a esa opción.
El lavado rápido de treinta minutos del mismo aparato aparece con 9 litros y 0,55 kWh, por debajo del eco. Sin embargo, está destinado a vajilla con restos recientes y no incluye una fase de secado equivalente. Comparar únicamente los kWh ocultaría que ambos programas no ofrecen el mismo servicio.
Un manual de AEG recoge un caso parecido. El programa rápido de treinta minutos consume entre 0,54 y 0,66 kWh, mientras que el eco ronda los 0,93 kWh y dura cuatro horas. El primero se reserva para platos y cubiertos con suciedad fresca; el segundo admite una carga normal y completa un proceso más amplio de lavado y secado. El fabricante también advierte de que la cantidad de vajilla, la temperatura del agua y el grado de suciedad pueden modificar las cifras.
La conclusión no debe ser que el rápido gana al eco, sino que hay que comparar programas destinados a cargas similares. Un ciclo de treinta minutos puede gastar menos porque también hace menos.
Dónde consultar el consumo real
El primer lugar donde buscar es la tabla de programas del manual de instrucciones. Para encontrarla hay que localizar la referencia exacta del aparato, normalmente situada en el canto de la puerta, y buscar ese número acompañado de las palabras “manual PDF” o “tabla de programas”.
Los datos importantes son la energía por ciclo, expresada en kWh; el agua utilizada, medida en litros; la duración y el tipo de suciedad para el que se ha diseñado cada opción. También hay que comprobar si incluye secado y si las cifras cambian al activar funciones como higiene, secado extra o reducción de tiempo.
La etiqueta energética no permite comparar los tres programas. La Comisión Europea explica que sus cifras de electricidad, agua y duración se obtienen exclusivamente con el ciclo eco. El consumo eléctrico aparece referido a 100 lavados y el de agua a un solo uso.
Para calcular los kWh de un lavado eco basta con dividir entre 100 la cifra de la etiqueta. Si aparecen 75 kWh por cada 100 ciclos, el consumo será aproximadamente de 0,75 kWh por uso en las condiciones del ensayo.
Cuando el manual no incluya todos los datos, se pueden solicitar al fabricante indicando el modelo completo. La pregunta debe ser concreta: cuántos kWh y litros utilizan los programas eco, normal y rápido sin opciones adicionales.
También es posible medir la electricidad con un medidor enchufable adecuado para la potencia del electrodoméstico, siempre que la toma sea accesible y la instalación lo permita. Para obtener una comparación razonable habría que repetir cada programa con una carga, suciedad y temperatura inicial similares, anotando los kWh acumulados y no la potencia instantánea.
Para el día a día, el criterio más sensato es utilizar el eco con el lavavajillas lleno y suciedad normal; recurrir al normal o automático cuando haya restos más difíciles, y reservar el rápido para una carga ligera que se necesite enseguida. Ahorrar media hora sirve de poco si después hay que repetir el lavado.